viernes, 22 de enero de 2010
La felicidad
manual de inquisidores
¿ Será capaz el acusado de evadir tales acusaciones y salvar su vida, además de lograr no ser considerado por todo el pueblo o por toda la vecindad como un hereje penitente...????
2. El infamado que tenga contra él aunque no sea más que un testigo será torturado. En efecto, un rumor público más un testimonio constituyen juntos una semiprueba, lo que no asombrará a nadie sabiendo que un solo testimonio ya vale como incidio, ¿se dirá testis unus, testis nullus? Esto vale para la condenación, no para la presunción. Un solo testigo de cargo basta pues. No obstante estoy de acuerdo en que el testimonio de uno solo no tendría la misma fuerza en el juicio divino.
¿ Creen ustedes que es suficiente un testigo para inculpar culposamente al inculpado o se necesita el chisme de toda la prole...????
3. El infamado contra el que se llegue a establecer uno o varios indicios graves debe ser torturado. Infamación más indicios bastan. Para los sacerdotes, basta la infamación (aunque no se tortura más que a los sacerdotes infames). En este caso las condiciones son bastante numerosas.
¿ Será justo que el infamado deba ser torturado por infamias.....????
4. Será torturado aquel contra quien declare uno solo en materia de herejía y contra aquel que tenga además indicios vehementes o violentos.
¿ Es posible que el torturado logre controlar su violenta actitud y asi poder al menos evitar un derramamiento de bilis......????
5. Aquel contra quien pesen varios indicios vehementes o violentos será torturado, incluso aunque no se disponga de ningún testigo de cargo.
¿ Si se llegara a torturar al hereje podrá ser posible evitar el cosquillador?
6. Se torturará con mayor razón al que, lo mismo que el precedente, tenga además contra él la deposición de un testigo.
¿ Y si el testigo fué un chimpancé se procede en lo mismo....?????
7. Aquél contra quien haya sólo información o un solo testigo o un solo indicio, no será torturado; cada una de éstas condiciones, sola, no basta para justificar la tortura.


Redactado por Paulina Maciel, Margarita Ramirez y Marco Figueroa
El Ars Nova Italiano
El madrigal fue hasta donde se sabe, la primer forma de poesía para la que se escribió música. La gran mayoría de madrigales tienen temas pastoriles, aunque hay algunos que van desde lo amatorio hasta lo satírico y moralizante. Su forma básica consiste en un número de estrofas de tres versos, o terzetti, seguidas por un ritornello de uno o dos versos. Pero también hay gran variedad de madrigales con formas distintas, algunas con más de un ritornello, o incluso sin él.
La caccia típica es polifonía a tres voces, pero sólo las dos voces superiores hacen canon mientras la voz grave hace un movimiento contrapuntístico libre. Aunque caccia significa caza, de los veintiséis textos de le cacce, quince son descriptivos, siete son temas de cacería y los otros ocho son de diferentes temas como expediciones de pesca y paseos en barca, un fuego, escenas de mercados y caminatas por el campo.
La ballata es m
ás una composición monofónica que polifónica. Su forma es un estribillo inicial seguido por una estrofa que comenzaba con dos pies, cada uno de los cuales se cantaba con la misma música. El número de versos poéticos en cada sección puede cambiar de una ballata a otra. Las ballate difieren de los madrigales y las cacce tanto en la forma poética como en la musical. En la mayoría de las ballate hay melismas pero suelen ser menos, más cortos y mucho menos floridos que las del madrigal.
Los compositores de la primera generación del trecento incluyen a Piero, Jacopo da Bologna, y Giovanni da Firenze, en el norte de Italia (Milán Verona y Padua) y a Gherardello da Firenze, Lorenzo Masini, y Donato Da Firenze en Florencia. Entre los más importantes de la segunda generación están: Francesco Landini, Niccolo da Perugia, Bartolino da Padova, Andrea da Firenze y Paolo Tenorista.
Por: Paulina Maciel Berber
Burgueses y Cortesanos
En el siglo XIV el arte se vio de distintos modos:
En la arquitectura inglesa, sus primeras catedrales tienen un estilo gótico, pero los arquitectos de este siglo no les pareció suficiente, así que decidieron hacer las construcciones mucho más ornamentadas y con tracerías de alta complejidad; La edificación de catedrales con este nuevo estilo no fue lo único, también lo aplicaron a otros edificios particulares o profanos, como escuelas, casas gremiales, palacios, casas consistoriales, puentes y puertas de acceso a la ciudad.
En la escultura, aunque hubo muchas obras realizadas en piedra, en su mayoría para las iglesias, la atención se la llevan las de escaso tamaño realizadas en marfil o metal. Por ejemplo,” La Virgen y el Cristo niño” realizada por un orfebre francés. Este tipo de obras no se destinaban al culto público, la costumbre era instalarla en los oratorios de los palacios para el culto privado.
En la pintura, en gran parte de Europa, el arte de Giotto cambió radicalmente la idea de la pintura, ahora la vieja manera bizantina parecía rígida y trasnochada; pero en otra parte de Europa, Duccio infundió nueva vida a la forma bizantina en lugar de dejarla de lado en su totalidad.
Para los artistas del siglo XIV primero bastó con aprender la fórmula antigua de representar la figuras más importantes del tema religioso, y con aplicar este conocimiento a combinaciones siempre nuevas. Ahora, el artista tenía que ser capaz de realizar estudios del natural y trasladarlos a sus pinturas.
Por: Paulina Maciel Berber
El giro del siglo XIV
La Iglesia gozó de muchos privilegios durante largo tiempo, pero en 1300 en Italia, la situación se empezó a tornar distinta ya que ahora quienes tenían el poder y el control de las cosas no eran otros más que los negociantes y banqueros, aquellos quienes tenían control sobre el dinero; ahora las catedrales e iglesias que solían ser el centro de admiración, la más preciadas locaciones, pasan a un segundo plano pues ahora los centros sociales más frecuentados son las plazas del comercio donde varias compañías se establecieron. Los templos son bellezas visuales, un objeto hermoso más entre otros tantos.
La república, este es el nuevo término que adoptan las ciudades, donde supuestamente todos son iguales, por lo menos los ricos y nobles entre ricos y nobles lo son. La nueva finalidad de la guerra no es cubrir a todos bajo el manto de un mismo dios o un mismo modo de realización de ritual litúrgico, sino dominar y ser aquel que tenga más poder a nivel mercantil.
Esta nueva ideología surge de la nostalgia y el deseo de retomar la libertad romana, y es entonces la política quien tiene el poder en sus manos. Salve la nueva madre, salve la nueva diosa a la que se debe rendir culto, salve la majestuosa y hermosa: la ciudad; siendo esta la nueva situación, se convocó a los grandes artistas de aquel entonces para exaltar a la que se volviese la nueva devoción del pueblo.
Entre estos predicadores culturales encontramos al escogido por los ciudadanos de Florencia, Giotto, al que se le encargó la dirección de los trabajos de murallas y puentes tanto de los palacios como de la catedral, ya que ésta última también pertenecía a la comunidad, al pueblo, más que al clero, no olvidemos que ya estamos bajo lo que se podría considerar una democracia primitiva: hay que apoyar al pueblo, pero los ricos, los nobles, sea pues el clero sigue estando por encima de ellos, y el agua y el aceite no pueden mezclarse.
El nuevo templo: el palacio comunal, era el alma mater de la ciudad y sus ciudadanos ya que ésta era la sede del poder, hacia donde se dirigían todos los asuntos privados que eran tratados por los magistrados, quienes se encerraban aquí a fin de discutirlos con calma, sin el bullicio del pueblo y sus integrantes. Mencionado ya con antelación, de modo objetivo, el motor de todo esto era el poder, y los magistrados no se quedaban atrás, ya que su poder no sólo se basaba en la autoridad que eran, también era de esencia militar, cual rey desde su torre, protegido y vigilante.
Un gobierno justo, una democracia, eso sólo era un mito lejano, proveniente del pasado de la ya antigua Roma, al final de cuentas era una oligarquía, un gobierno fresco y jovial contraponiéndose a otro viejo. “A su izquierda los enemigos de la comunidad, los agitadores, los sublevados, con cadenas , están puestos en condiciones de no poder hacer daño. A su derecha, en el lado de la salvación, desfila la tranquila asamblea de veinticuatro consejeros (…)”, así se hacían ver como héroes, como los buenos, los jefes de las casas notables de la ciudad, no eran clérigos ni nobles, pero al igual que estos eran devotos del poder, del bueno, según ellos.
“La mano de los artistas ya no va guiada por hombres de Iglesia, sino por hombres de Estado”.
Las situación parecía estable, la milicia era la herramienta idónea que permitía a la política funcionar, pero el caos, mayor que el que las riñas absurdas por ser el que tuviese mayor poder del "bueno", se dejó venir a través de toda Europa: la peste negra. Que más que ser una maldición, vino a limpiar y a purgar a un continente de un mal peor, la sobrepoblación, pero aún mejor, como la muerte misma, hasta los nobles la padecían. Enhorabuena un poco de justicia, por lo menos para aquellos que estaban hartos de tanta subordinación.
La putrefacción deambulaba por el aire, la gente, ignorante de la causa del mal, creía que el aire transportaba la peste y se valieron de métodos aromáticos, enciendo grandes fuegos con hierbas de olor; ironías de la vida, fueron estas las ciudades a las que la enfermedad arrasó, una buena estocada, para lo que podría considerarse en nuestros días un remedio absurdo. Lo curioso es que incluso entre vecinos había quienes eran atacados y sufrían la pandemia y los del otro lado que estaban sin el mal agobiando sus tierras, más ironías.
Así lo sufrieron varios, desatando una histeria entre los que quedaron a tal grado que ser recurrían a métodos como la flagelación a fin de calmar la ira de Dios y así erradicar la enfermedad, no, no, seguramente fueron esos Judíos, ellos envenenaron las aguas hay que matarlos, etc; otros en cambio aprovechando el mejoramiento de su economía (se repartieron muchas herencias) se dejaron guiar por su instinto de supervivencia: procrear, por lo que muchos matrimonios se llevaron a cabo a lo largo de esta etapa.
Después de la tormenta llega la calma, y con ello la respuesta del arte a toda esta masacre: la muerte está cerca aprovecha tu vida mientras puedas, y otros mensajes por el estilo se podían transmitir a través de escenas de crucifixiones trágicas que invitan a la compasión al presentar cuerpos atormentados.
Redactado por: Margarita Ramírez
jueves, 21 de enero de 2010
El Ars Nova en Francia.
lunes, 30 de noviembre de 2009
La adoración del perro Guinefort

Hay que hablar en sexto lugar de las supersticiones ultrajantes, algunas de las cuales por ultrajantes para Dios y otras para el prójimo. Son ultrajantes para Dios las supersticiones quer conceden honores divinos a los demonios o a alguna otra criatura: es lo que hace la idolatría y lo que hacen las miserables mujeres echadoras de suerte, que piden la salvación adorando saúcos o haciéndolos ofrendas: despreciando las iglesias o las reliquias de los santos, llevan a sus hijos a estos saúcos o a hormigueros o a otros objetos a fin de que venga la curación.Es lo que pasaba recientemente en la diócesis de Lyon donde, cuando yo predicaba contra los sortilegios y oía confesiones, muchas mujeres confesaron que habían llevado a sus hijos a san Guinefort. Y como yo creía que era algún santo, hice mi investigación y supe por fin que se trataba de un perro lebrel que había sido muerto de la siguiente manera.En la diócesis de Lyon, cerca del pueblo de las monjas llamado Neuville, en la tierra del señor de Villars, ha existido un castillo cuyo señor tenía un hijo de su esposa. Un día, cuando el señor y la dama habían salido de su casa y la nodriza había hecho lo mismo, dejando solo al niño en la cuna, entró una serpiente muy grande en la casa y se dirigió hacia la cuna del niño. Al verlo, el lebrel que había quedado allí, persiguiendo a la serpiente y atacándola bajo la cuna, volcó la cuna y daba mordiscos a la serpiente, que se defendía y mordía a su vez al perro. El perro acabó por matarla y la arrojó lejos de la cuna. Dejó la cuna y también el suelo, su propia garganta y su cabeza inundados de sangre de la serpiente. Maltrecho por la serpiente, se mantenía en pie cerca de la cuna. Cuando entró la nodriza, creyó al verlo que el niño había sido devorado por el perro y lanzó un grito muy fuerte de dolor. Al oírlo la madre del niño acudió a su vez, vio y creyó las mismas cosas y lanzó un grito semejante. Del mismo modo, el caballero, llegando allí a su vez creyó la misma cosa y sacando a su esposa mató al perro. Entonces, al acercarse al niño, lo encontraron sano y salvo durmiendo dulcemente. Intentad comprender, descubrieron la serpiente desgarrada y muerta por los mordiscos del perro. Reconociendo entonces la verdad del hecho y deplorando haber matado tan injustamente a un perro tan útil, lo arrojaron a un pozo situado ante la puerta del castillo, lanzaron sobre él una gran masa de piedras y plantaron al lado árboles en memoria del hecho. Pero el castillo fue destruido por la voluntad divina y la tierra reducida al estado de desierto, abandonada por sus habitantes. Pero los campesinos, al oír hablar de la noble conducta del perro y decir cómo había sido muerto, aunque inocente y por una cosa de la que debió esperar el bien, visitaron el lugar, honraron al perro como a un mártir, le rezaron por sus enfermedades y sus necesidades y algunos fueron víctimas de las seducciones y de las ilusiones del diablo que por este medio empujaba a los hombres al error. Pero sobretodo las mujeres que tenía niños débiles y enfermos los llevaban a este lugar. En un burgo fortificado que distaba una legua de este lugar, iban a buscar a una vieja que les enseñaba la manera ritual de actuar, de hacer ofrendas a los demonios, de invocarlos, y que las conducía a este lugar. Cuando llegaban, ofrecían sal y otras cosas; colgaban en las zarzas de alrededor los pañales del niño; clavaban a un clavo entre los árboles que habían puesto allí; pasaban al niño desnudo entre los troncos de dos árboles: la madre, que estaba a un lado, tenía al niño y lo arrojaba nueves veces a la vieja que estaba del otro lado. Invocando a los demonios, conjuraban a los faunos que estaban en el bosque de Rimite para que tomaran a este niño enfermo y debilitado que era para ellos, según decían; y a su hijo, que habían llevado consigo se lo devolvieran gordo y robusto, sano y salvo. Hecho esto, estas madre infanticidas volvían a tomar a su hijo y lo ponían desnudo al pie del árbol sobre la paja de una cuna y con el fuego que traían consigo encendían a un lado y otro los cabos de dos candelas que medían una pulgada y las fijaban en el tronco por encima. Luego se retiraban hasta que se consumieran las velas, a fin de no oír los vagidos del niño y no verlo. Al consumirse así las candelas quemaron por entero y mataron a varios niños, como lo hemos sabido por muchas personas. Una mujer me contó también que acababa de invocar a los faunos y se retiraba cuando vio a un lobo salir del bosque y acercarse al niño. Si el amor maternal no hubiera forzado su piedad y no hubiera vuelto hacia él el lobo o el diablo bajo su forma,como ella decía, hubiera devorado al niño.Cuando las madres volvían a su hijo y lo hallaban vivo, lo llevaban a las aguas rápidas de un río próximo llamado Chalaronne, donde lo sumergían nueve veces; si salía de ello y no moría en el momento o poco después, era que tenía vísceras resistentes.Nos hemos trasladado a aquel lugar, hemos convocado al pueblo de esta tierra y hemos predicado contra todo lo que se ha dicho. Hemos hecho exhumar al perro muerto y cortar el bosque sagrado y lo hemos hecho quemar con los huesos de perro. Y de hecho dar por los señores de la tierra un edicto previniendo la incautación y reventa de los bienes de aquellos que en lo sucesivo afluyan a aquel lugar por tal razón.
